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Polimedicación en Mayores: el 30% Toma 5 Medicamentos o Más y Así se Reduce el Riesgo

Persona mayor organizando su medicación semanal en un pastillero

El 30% de las personas mayores de 65 años en España toma cinco o más medicamentos crónicos de forma habitual, según el Ministerio de Sanidad, una situación que se llama polimedicación y que se vuelve casi la norma a partir de los 85 años, cuando afecta al 45% de las personas. Tomar muchos medicamentos no es, en sí mismo, un error (a menudo responde a varias enfermedades crónicas reales), pero sí multiplica el riesgo de interacciones, efectos secundarios y caídas si nadie revisa periódicamente el tratamiento completo. A continuación se explica qué es exactamente la polimedicación, qué riesgos reales conlleva y cómo organizarla en casa con seguridad.

Lo esencial en 30 segundos

  • Se considera persona polimedicada a quien toma 5 o más medicamentos crónicos distintos durante al menos 6 meses seguidos, según el Ministerio de Sanidad.
  • El 29,7% de los mayores de 65 años en España está polimedicado, y sube al 44,7% entre los 85 y los 94 años.
  • Las mujeres están más polimedicadas que los hombres (30,9% frente a 28,3%).
  • La polimedicación aumenta el riesgo de caídas, confusión e interacciones peligrosas entre fármacos.
  • La revisión periódica del tratamiento con el médico de familia, no la retirada por cuenta propia, es la vía segura para reducir riesgos.

¿Qué es exactamente la polimedicación?

Según el informe oficial del Ministerio de Sanidad sobre utilización de fármacos crónicos en personas polimedicadas, se considera persona polimedicada a aquella que mantiene tratamiento crónico con cinco o más principios activos distintos durante un mismo año, entendiendo por medicamento crónico aquel cuya dispensación anual equivale al menos a 180 dosis diarias definidas, es decir, una administración sostenida durante seis meses o más. No cuentan, por tanto, los medicamentos puntuales para un proceso agudo (un antibiótico de diez días, por ejemplo), sino los tratamientos de fondo que se repiten mes tras mes.

Es importante entender que la polimedicación no es sinónimo automático de mala praxis. Muchas personas mayores tienen varias enfermedades crónicas a la vez (hipertensión, diabetes, colesterol alto, osteoporosis), y cada una puede requerir su propio tratamiento. El problema no es el número de fármacos en sí mismo, sino la falta de revisión conjunta: cuando nadie mira el tratamiento completo de una persona, aumenta el riesgo de duplicidades, interacciones y efectos secundarios que se confunden con nuevos síntomas de la edad.

Persona mayor organizando su medicación semanal en un pastillero
Organizar la medicación en un pastillero semanal reduce buena parte del riesgo de errores.

¿Cuántas personas mayores están polimedicadas en España?

Los datos más recientes del Ministerio de Sanidad, publicados a partir de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria, muestran que la prevalencia de la polimedicación aumenta de forma muy marcada con la edad:

Grupo de edadPorcentaje polimedicado
65 a 74 años20,5%
75 a 84 años36,8%
85 a 94 años44,7%
95 años o más30,8%

Curiosamente, la prevalencia baja algo a partir de los 95 años, probablemente porque en edades muy avanzadas los propios médicos tienden a simplificar tratamientos que ya no aportan un beneficio claro frente a sus riesgos, un proceso que en geriatría se conoce como deprescripción.

Fuente oficial: Ministerio de Sanidad, informe Utilización de fármacos crónicos en personas polimedicadas de 65 y más años, basado en datos de 2023 de la Base de Datos Clínicos de Atención Primaria (BDCAP), publicado en enero de 2026. Consulta la nota de prensa oficial aquí.

¿Qué medicamentos toman más las personas mayores polimedicadas?

Según el mismo informe del Ministerio de Sanidad, los fármacos más utilizados entre las personas mayores polimedicadas son los antiulcerosos (protectores de estómago, presentes en más del 70% de los casos en todos los grupos de edad), los antihipertensivos del tipo IECA o ARA-II (entre el 55% y el 70% según la edad) y las estatinas para el colesterol, aunque estas últimas disminuyen claramente a partir de los 95 años. También destacan los fármacos antidemencia, que se usan hasta 4,5 veces más en mayores de 95 años que en el grupo de 65 a 74, junto con diuréticos, antianemícos y anticoagulantes.

El informe también revela diferencias por sexo: las mujeres consumen más fármacos relacionados con salud ósea, tiroides, salud mental y dolor crónico, mientras que los hombres predominan en el uso de fármacos urológicos, cardiovasculares y antidiabéticos. Además, la presencia de enfermedades como la insuficiencia cardíaca es hasta siete veces más frecuente entre las personas polimedicadas, y la diabetes, tres veces más frecuente, lo que confirma que la polimedicación suele ser reflejo de una acumulación real de enfermedades crónicas y no un exceso arbitrario de recetas.

¿Qué riesgos reales tiene la polimedicación en una persona mayor?

Cuantos más fármacos toma una persona, más probable es que se produzcan interacciones entre ellos, y más difícil resulta para cualquier médico anticipar todos los efectos combinados. En la práctica clínica geriátrica se describen, entre otros, estos riesgos asociados a la polimedicación:

Caídas y mareos. Combinaciones de antihipertensivos, sedantes, diuréticos o fármacos para dormir pueden provocar hipotensión o pérdida de equilibrio, uno de los factores de riesgo de caída más frecuentes en personas mayores.

Confusión y deterioro cognitivo aparente. Algunos fármacos, sobre todo los que actúan sobre el sistema nervioso, pueden producir desorientación o somnolencia que a veces se confunde erróneamente con un avance de demencia, cuando en realidad es un efecto secundario reversible al ajustar la medicación.

Interacciones entre fármacos. Un medicamento puede potenciar o anular el efecto de otro; por ejemplo, ciertos antiinflamatorios pueden reducir la eficacia de algunos antihipertensivos o aumentar el riesgo de sangrado si se combinan con anticoagulantes.

Baja adherencia al tratamiento. Cuantas más pastillas, horarios y dosis distintas hay que recordar, más fácil es saltarse tomas, duplicarlas por error o confundir un medicamento con otro, especialmente si la persona vive sola o tiene algún grado de deterioro cognitivo.

Ingresos hospitalarios evitables. Diversas revisiones clínicas asocian la polimedicación mal controlada con un mayor número de visitas a urgencias y hospitalizaciones por reacciones adversas a medicamentos, muchas de ellas prevenibles con una revisión periódica del tratamiento.

Persona mayor consultando su tratamiento con el farmacéutico
El farmacéutico habitual puede detectar interacciones antes de dispensar un nuevo medicamento.

¿Cómo organizar la medicación de un mayor con seguridad en casa?

La organización práctica en casa reduce buena parte del riesgo de errores, aunque no sustituye la revisión médica periódica. Algunas medidas que marcan una diferencia real:

1. Haz una lista única y actualizada de toda la medicación, incluidos los productos sin receta (analgésicos, laxantes, suplementos), con nombre, dosis, hora y motivo de cada uno. Llévala siempre a las citas médicas y a urgencias.

2. Usa un pastillero semanal con compartimentos por día y momento del día (mañana, mediodía, noche), preparado siempre por la misma persona para evitar duplicidades o errores de dosis.

3. Pide una revisión completa del tratamiento al menos una vez al año, o antes si aparece cualquier síntoma nuevo (mareos, caídas, confusión, cansancio inexplicado). Llevar la lista completa de fármacos a esa revisión, incluidos los de otros especialistas, es clave para detectar duplicidades.

4. Usa siempre la misma farmacia de referencia cuando sea posible, ya que el farmacéutico dispone de un registro completo del historial y puede alertar de interacciones antes de dispensar un nuevo medicamento.

5. Nunca retires ni añadas un medicamento por cuenta propia, ni siquiera si parece innecesario o si otro familiar recomienda un remedio, sin consultarlo antes con el médico o el farmacéutico.

6. Vigila las señales de alarma: caídas repentinas, confusión nueva, somnolencia excesiva, pérdida de apetito o cambios bruscos de ánimo pueden ser efectos secundarios de la medicación y merecen consulta, no solo achacarse a la edad.

Matices y errores frecuentes sobre la polimedicación

Pensar que tomar muchos medicamentos siempre es un error médico. No lo es necesariamente: varias enfermedades crónicas reales pueden justificar un tratamiento amplio. El problema aparece cuando nadie revisa el conjunto periódicamente.

Confundir efectos secundarios con «cosas de la edad». Mareos, confusión o caídas que aparecen tras iniciar o cambiar un tratamiento no deberían achacarse automáticamente al envejecimiento sin descartar antes una causa farmacológica.

Suspender un fármaco de golpe por cuenta propia. Algunos medicamentos (corticoides, ciertos ansiolíticos, antihipertensivos) no se pueden retirar bruscamente sin riesgo; cualquier reducción debe hacerla el médico de forma pautada, lo que se llama deprescripción.

No informar de los suplementos o remedios naturales. Muchas personas mayores toman suplementos de venta libre (hierro, calcio, plantas medicinales) sin considerarlos «medicación» y no los mencionan al médico, cuando algunos interaccionan de forma real con fármacos recetados.

Dar por hecho que todos los especialistas ven la lista completa. Si un mayor visita a varios especialistas distintos (cardiólogo, traumátologo, médico de familia), no siempre comparten automáticamente toda la información entre sí: llevar tú mismo la lista actualizada a cada consulta evita duplicidades.

¿Cuándo pedir una revisión urgente del tratamiento?

Conviene solicitar cita con el médico de familia, sin esperar a la revisión anual, si aparece alguna de estas señales tras iniciar o modificar un tratamiento: caídas o mareos nuevos, confusión o desorientación que antes no existía, somnolencia excesiva durante el día, pérdida de apetito marcada, cambios bruscos en la tensión arterial o en el ritmo intestinal, o cualquier sangrado inusual (encías, orina, heces oscuras) si la persona toma anticoagulantes. Estas señales no siempre significan un problema grave, pero merecen valoración médica antes de asumir que son «cosas de la edad».

Preguntas frecuentes

¿A partir de cuántos medicamentos se considera polimedicación?

Según el Ministerio de Sanidad, se considera persona polimedicada a quien toma cinco o más medicamentos crónicos distintos de forma sostenida durante seis meses o más dentro del mismo año. No cuentan los tratamientos puntuales para procesos agudos y breves.

¿Es peligroso tomar muchos medicamentos si el médico los ha recetado todos?

No es automáticamente peligroso, pero sí aumenta el riesgo de interacciones si nadie revisa el conjunto completo del tratamiento, sobre todo cuando la persona visita a varios especialistas distintos que no siempre comparten toda la información entre sí.

¿Puedo dejar de dar un medicamento a mi familiar si veo que le sienta mal?

No debe suspenderse ningún medicamento crónico por cuenta propia. Hay que consultarlo con el médico o el farmacéutico, ya que algunos fármacos requieren una retirada gradual y pautada para evitar efectos de rebote.

¿Qué es la deprescripción?

Es el proceso, dirigido siempre por un médico, de revisar y simplificar de forma segura el tratamiento de una persona cuando algún fármaco ya no aporta un beneficio claro frente a sus riesgos, algo especialmente relevante en personas muy mayores o con esperanza de vida limitada.

¿Dónde puedo pedir una revisión completa de la medicación de mi familiar?

La vía más directa es solicitar cita con su médico de familia en atención primaria, llevando la lista completa y actualizada de todos los medicamentos, incluidos los de otros especialistas y los productos sin receta. El farmacéutico habitual también puede hacer una revisión de posibles interacciones.

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