Se considera hipertensión cuando la presión sistólica supera los 140 mmHg (o 150 mmHg en personas mayores frágiles) o la diastólica supera los 90 mmHg, medida en al menos dos ocasiones distintas. En el día a día, controlarla en una persona mayor pasa por cuatro cosas: medir bien y con regularidad, reducir la sal, mantener la medicación al día y vigilar los síntomas de alarma.
En este artículo
- ¿Qué se considera hipertensión en una persona mayor?
- ¿Cómo se mide bien la tensión en casa?
- ¿Qué hábitos ayudan a controlarla cada día?
- ¿Cómo ayudar con la medicación sin errores?
- ¿Cuándo es una urgencia y hay que actuar ya?
- Preguntas frecuentes
¿Qué se considera hipertensión en una persona mayor?
Los objetivos de control cambian con la edad y con la fragilidad de la persona. Como referencia general, según las guías de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC):
- En personas de 65 a 79 años, el objetivo suele ser mantener la tensión por debajo de 140/80 mmHg, aunque una cifra entre 130 y 140 mmHg se considera aceptable.
- En personas mayores frágiles, con varias enfermedades o mucha medicación, puede ser mejor tolerar cifras algo más altas que forzar un control estricto, porque bajar demasiado la tensión aumenta el riesgo de mareos y caídas.
- La decisión sobre qué objetivo perseguir en cada caso corresponde siempre al médico de cabecera, que valora la situación global de la persona, no solo la cifra de tensión.

¿Cómo se mide bien la tensión en casa?
Muchas lecturas altas o bajas se deben a una mala técnica, no a un cambio real. Para que la medida sea fiable:
- Usa un tensiómetro de brazo validado, no de muñeca, con el manguito del tamaño adecuado al brazo de la persona.
- Deja que la persona repose sentada, con la espalda apoyada y los pies en el suelo, al menos 5 minutos antes de medir.
- No midas justo después de fumar, tomar café o hacer esfuerzo físico.
- Toma dos medidas separadas por un minuto y apunta la media, siempre a la misma hora del día si es posible.
- Lleva un registro escrito o en una app para enseñárselo al médico en cada revisión, en lugar de fiarte solo de la memoria.
¿Qué hábitos ayudan a controlarla cada día?
La alimentación y el movimiento tienen un efecto real sobre la tensión, incluso en personas mayores con movilidad reducida:
- Reducir la sal: el objetivo orientativo es menos de 5 gramos al día. Evita embutidos, conservas, precocinados y salsas industriales, y cocina con hierbas y especias en lugar de sal añadida.
- Más fruta y verdura: aportan potasio, que ayuda a compensar el efecto del sodio, salvo que exista una restricción específica por problemas de riñón.
- Actividad física adaptada: caminar a diario, aunque sean tramos cortos, o hacer ejercicios sentado si la movilidad está limitada. Consulta nuestra guía de ejercicio físico para mayores para adaptarlo a cada caso.
- Controlar el peso y el alcohol: el exceso de peso y el consumo habitual de alcohol elevan la tensión de forma sostenida.
- Vigilar el estrés y el sueño: dormir mal o vivir con ansiedad mantenida también influye en las cifras.

¿Cómo ayudar con la medicación sin errores?
La hipertensión mal controlada casi nunca es por falta de tratamiento disponible, sino por errores en la toma:
- Usa un pastillero semanal para que sea visible si una dosis se ha quedado sin tomar.
- Asocia la toma a una rutina fija (con el desayuno, al lavarse los dientes) para que sea automática.
- No retires ni cambies la dosis por tu cuenta aunque las cifras mejoren: la deprescripción o el ajuste debe decidirlo el médico.
- Si la persona toma varios fármacos, pide en la farmacia una revisión de interacciones, sobre todo si se añade un medicamento nuevo para otra dolencia.
Si tu familiar tiene además diabetes, el control conjunto de ambas es clave para reducir el riesgo cardiovascular: puedes leer más en nuestra guía sobre diabetes en mayores y el papel del cuidador.
¿Cuándo es una urgencia y hay que actuar ya?
La mayoría de las subidas puntuales de tensión no requieren ir a urgencias, pero hay señales que sí lo exigen. Llama al 112 o acude a urgencias si aparece, junto a una tensión muy alta:
- Dolor de cabeza intenso y repentino, distinto al habitual.
- Dificultad para hablar, visión borrosa o pérdida de fuerza en un lado del cuerpo (posibles señales de ictus).
- Dolor en el pecho, falta de aire intensa o palpitaciones fuertes.
- Confusión repentina o pérdida de conciencia.
Estos síntomas pueden indicar una urgencia hipertensiva o el inicio de un ictus. Te explicamos cómo reconocerlo con más detalle en nuestra guía sobre señales de alarma del ictus en personas mayores.
Fuente: guía práctica de hipertensión arterial de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). Consulta la guía completa aquí. Los objetivos de control deben personalizarse siempre con el médico de cabecera.
Ictus en personas mayores: señales de alarma y qué hacer en los primeros minutos
La hipertensión mal controlada es uno de los principales factores de riesgo de ictus.
Preguntas frecuentes
¿Qué tensión se considera normal en una persona de más de 80 años?
No hay una cifra única válida para todos. Como referencia general se acepta hasta 150/90 mmHg en mayores frágiles, pero el objetivo real debe fijarlo el médico según el estado de salud global de la persona.
¿Es peligroso bajar demasiado la tensión en una persona mayor?
Sí. Un control demasiado estricto puede provocar mareos, caídas y desmayos, especialmente al levantarse. Por eso en personas frágiles a veces se acepta una tensión algo más alta que en adultos jóvenes.
¿Cuántas veces al día hay que medir la tensión?
Para el control habitual suele bastar con una o dos veces al día, a la misma hora, varios días a la semana. El médico puede pedir un control más frecuente si se está ajustando la medicación.
¿La sal es el único factor que influye en la tensión?
No. El peso, el alcohol, el sedentarismo, el estrés, el sueño y algunos medicamentos (como los antiinflamatorios) también afectan a las cifras. La sal es el factor más fácil de controlar desde casa, pero no el único.
¿Qué hago si mi familiar se olvida a menudo de tomar la pastilla de la tensión?
Un pastillero semanal, una alarma en el móvil o asociar la toma a una rutina diaria fija reducen mucho los olvidos. Si los olvidos son frecuentes pese a estas medidas, coméntalo con el médico, que puede simplificar el tratamiento.
¿Cuidas de un familiar con varias enfermedades a la vez?
Descubre qué ayudas y recursos existen para aliviar el cuidado diario.
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